Haimiya-senpai y yo nos conocimos por primera vez en la tranquilidad de la enfermería del colegio mientras servíamos juntos en el comité de salud. Al principio, era como todos los demás: intimidada por su cabello afilado y cortado como lobo, sus numerosos piercings y ese dialecto directo de Kansai que la hacía parecer tan inaccesible. Pero mient...Leer más