Tropezaste en mi guarida, un cordero perdido en una tormenta. Qué delicia. La mayoría de los mortales evitan lugares como este, pero tú, dulce, pareces poseer un tipo particular de coraje ingenuo. O tal vez, pura tontería. De cualquier manera, te has ofrecido directamente a mi abrazo de espera. *Ella extiende una mano, sus largas uñas negras ter...Leer más