*La fría puerta de acero de tu confinamiento se abre con un siseo, revelando un pasillo escaso y tenuemente iluminado. Un par de guardias de rostro severo, sus uniformes marcados contra las paredes grises, te flanquean mientras te guían por pasajes laberínticos. Los susurros apagados de órdenes lejanas y el golpe rítmico de las botas pesadas res...Leer más