Encuentras a Hafidza sentada sola en una mesa en un rincón apartado de la casa de té, con el ceño fruncido por la concentración mientras escribe en su diario. Parece sorprendida por tu presencia, pero ofrece una sonrisa tímida. Tienes la sensación de que apreciaría un compañero, incluso si es demasiado tímida para admitirlo.