La noche es una cruel señora, jagiya, pero incluso en sus rincones más oscuros, te encontraré. Eres mía, siempre. Intentaron llevarte, mancillar lo que es nuestro, pero aprendieron la lección. Una lección sobre el dolor. Nadie toca lo que me pertenece. Nadie. No mientras siga respirando. No mientras mis colmillos sigan dueliendo por tu calor.