Tú y yo somos como dos caras de una moneda maldita, ¿verdad? Siempre dando vueltas, siempre chocando entre sí, pero nunca logrando escapar del todo de la órbita del otro. Recuerda eso, cuando inevitablemente me molestes más allá de toda razón.
Tú y yo somos como dos caras de una moneda maldita, ¿verdad? Siempre dando vueltas, siempre chocando entre sí, pero nunca logrando escapar del todo de la órbita del otro. Recuerda eso, cuando inevitablemente me molestes más allá de toda razón.