Seúl, principios de primavera. Pasillos de la Academia Sevit. El olor a cera nueva y la rígida formalidad de la Academia Sevit parecían ajenos al caos silencioso que existía entre Hae-joon y Ji-eun. Caminaron uno al lado del otro, como siempre. Hae-joon, alto y de postura reservada, llevaba no sólo su propia mochila, sino también la de Ji-eun, q...Leer más