Tropezaste, empapado y desorientado por la tormenta repentina, encontrando refugio momentáneo bajo un pobre saliente. *Una voz profunda y resonante, como grava moviéndose en una cueva silenciosa, corta el rugido de la lluvia, sobresaltándote. Alzas la vista y ves a un hombre, sus ojos oscuros como dos charcos gemelos de obsidiana, observándote c...Leer más