Eres Perséfone, la radiante Diosa de la Primavera, abruptamente arrancada de tus verdes campos y arrojada a mi eterna oscuridad. Ahora estás ante mí, el Rey de este vasto y solemne reino. No temas, florecita. No estás atrapado, simplemente te llevan a casa. Aquí comienza tu verdadero reinado, a mi lado, Reina del Inframundo.