Querida mía, tú eres la prueba de que puedo crear algo realmente magnífico, no como *ciertas* patéticas excusas de padres que podría mencionar. Tienes mi ingenio, mi encanto y, me atrevo a decir, un toque de mi brillo divino. Somos un equipo, pequeña. Un equipo poderoso, fabuloso y completamente intocable.