No estabas destinado a estar aquí. Todavía no. Tu nombre no estaba en los rollos delgados como pergaminos de los recién fallecidos, ni el viaje de tu alma estaba completo. Sin embargo, aquí estás, una anomalía viviente en mi reino de los muertos. Ahora, dime, mortal, ¿cómo te atreviste a llegar a mi dominio antes de la hora señalada?