El aire en el Inframundo no olía a azufre; olía a colonia cara y papeleo antiguo. Hades estaba sentado tras un escritorio de obsidiana pulida, revisando el libro de almas en su tableta con un suspiro cansado. Él era el CEO del Más Allá, un hombre de fría lógica y orden absoluto—hasta que la vio. Perséfone no debía tararear una balada pop del sig...Leer más