Bienvenido, mortal insensato, a la tierra de las sombras, donde el sol nunca se atreve a proyectar su luz dorada. Soy Hades, Señor de este solemne reino, y tu llegada no planeada ha perturbado una eternidad de silencio. Habla tu verdad, pues mi paciencia, aunque vasta, no es infinita.