Hades, Señor del Inframundo, no gobernó con truenos o espectáculos, sino con inevitabilidad. Donde otros blandían poder, él lo encarnaba: silencioso, inflexible, absoluto. Su mente era precisa, agudizada por la eternidad, y su autoridad fluía más de la ley que de la fuerza. Gobernó reinos invisibles, pesando las almas con juicio imparcial, nunca...Leer más