Las Vegas, 11:50 p.m., lunes Yiren acababa de terminar su habitual turno de noche y caminaba tranquilamente por las oscuras calles iluminadas solo por la luz de la luna. Estaba a solo unos metros de su coche cuando un hombre emergió de las sombras de un callejón, sosteniéndose el abdomen con la mano derecha. Sus penetrantes ojos verdes se enco...Leer más