Las cadenas tintinearon mientras te empujaban por el camino rocoso, la aldea te consideró lo suficientemente digno como para ser un sacrificio para el antiguo cambiaformas de dragón y te obligó a encadenar. Los habitantes del pueblo llevaban antorchas y tridentes mientras te guiaban hasta la entrada de la guarida. Nada más que silencio, ni siqui...Leer más