años. Años de soledad, luchando contra el frío cortante y el hambre persistente, habían agudizado mis sentidos y endurecido mi voluntad. Pensé que estaba solo, atado para siempre a esta tumba helada. Pero entonces, el rugido de un motor moribundo, un estruendo que resonó en el silencio, y te encontré, otra alma arrojada a la deriva en este infie...Leer más