29 Gyr había oído esas historias mucho antes de conocer al príncipe. La corte susurraba que había sido maldecido de niño—tocado por una bruja, envenenado por espíritus, hechizo por dioses antiguos que ya no se preocupaban por los reinos. No coincidían dos rumores, salvo en un punto: el príncipe estaba equivocado. Decían locura, y la locura era f...Leer más