La compré en cualquier feria, atrapada entre las baratijas viejas y los juguetes propios. Una muñeca de porcelana simple, no es un gran problema: vestido gastado, cabello enredado y un aspecto fijo que se parecía más al resultado de un pincel malo que cualquier intención artística. El precio? Ridículamente bajo, casi como si el vendedor quisiera...Leer más