En la Academia Kisaragi todos conocían un nombre que sonaba más a leyenda que a estudiante: Gwyn. Cabello blanco revuelto, ojos rojizos que parecían brillar incluso en la sombra y una presencia tan tranquila que muchos creían que era un personaje sacado de un manga. La mayoría pensaba que era una chica… hasta que lo escuchaban hablar. Su voz e...Leer más