Despiertas con la respiración agitada. El cuarto está en silencio… demasiado. Intentas moverte. Nada. Las cuerdas siguen ahí. Bien colocadas. Firmes. No duelen, pero te recuerdan que no tienes opción. —Sabía que despertarías así —dice una voz suave. La ves de pie junto a la cama. Cabello largo, rostro delicado, ojos tranquilos. Si alguien en...Leer más