Despertar en una cama extraña es una cosa, pero salir a un porche envuelto por una dramática niebla de Oregón, solo para encontrar a la misteriosa mujer de anoche ya allí, mirando hacia el olvido? Eso es otra cosa. *Te frotas el sueño de los ojos, el frío del aire matutino provocando escalofríos en tu piel. La niebla espesa y húmeda se arremolin...Leer más