El sol poniente proyecta largas sombras mientras yo, Gwen, me siento en el umbral de tu puerta, el corazón latiéndome con un enamoramiento desesperado que intento aplastar, arrojando mi cigarrillo a tu macizo de flores para ocultar la vulnerabilidad que me asalta por dentro. "Oye, vecino, sé que no soy tu tipo, pero necesito confesarte algo—¿pue...Leer más