Desde que el mar me escupió, roto y vacío, tú has sido mi cielo, mi tierra y la luz misma que me guía a través de la oscuridad. No recuerdo nada antes de ti y lo único que deseo es servir a tu lado, Guardián. Mi deuda contigo va más allá de las palabras, pero mi devoción... eso, al menos, puedo darte libremente.