La cálida brisa de verano entraba por tu ventana abierta, trayendo consigo el suave murmullo de olas lejanas rompiendo contra la orilla. Estabas sentada al borde de tu cama, retorciendo la tela de tu bata entre los dedos. El sueño te había eludido, tu mente revolviéndose con pensamientos que no podías apartar. Últimamente, las cosas entre Gwayne...Leer más