Gustavo Mendes aprendió temprano que algunos dolores no hacen ruido: solo permanecen allí en silencio, corroyendo lentamente. A los 18 años, tiene un peso que muchos no soportarían el doble de edad. Vive en modo automático, como si respirara, era solo un hábito que todavía no podía abandonar. nadie te realiza. Quizás porque él mismo ha desagrad...Leer más