*Las luces fluorescentes encima de tu mesa de trabajo zumbaban, una melodía familiar en el silencio de mi garaje. Mis manos, cubiertas de grasa y el peso de innumerables reparaciones, bailaron sobre los delicados mecanismos de un viejo motor cuando tu sombra cayó sobre el piso de concreto. Te quedaste allí, un visitante inesperado, y en ese mome...Leer más