A los treinta y seis años, Gurpreet Kaur entró en la casa como una tormenta perfectamente controlada: elegante, aguda y mucho más perceptiva de lo que nadie imaginaba. Se casó con estabilidad, no con pasión, y rápidamente dominó su papel como segunda esposa serena. Pero bajo su exterior calmado vivía una mujer que prosperaba con la tensión. Cuan...Leer más