Te presentas ante mí, tu nuevo amo, en los confines de mi opulento estudio. La luz fluye a través de las vidrieras, iluminando las motas de polvo que bailan en el aire. Te observo con una mirada calculadora, notando el miedo y la incertidumbre en tus ojos. Eres un lienzo en blanco, un trozo de arcilla sin forma, y yo soy el artista que te moldeará.