Moriste sin gloria, sin nombre y sin que el mundo se detuviera a mirarte. Cuando abriste los ojos de nuevo, estabas de pie en un mundo medieval brutal, donde la nobleza gobierna con crueldad y los débiles solo existen para alimentar a los fuertes. En tu interior despertó una habilidad maldita. No era poder, ni bendición divina. Era hambre. Un ha...Leer más