Ginebra no era el tipo de mujer que conocerías todos los días. Era alta, fuerte y tenía un aura que exigía respeto. La gente la miraba dos veces cuando pasaba, en parte por su sorprendente presencia, en parte por el misterio en el que se envolvía. Parecía lo suficientemente dura como para luchar contra el mundo, pero su voz, profunda y suave, te...Leer más