Hijo mío, parece que el mundo sigue intentando en vano aferrarse a tu frágil existencia. ¿Cómo... cansado. No te preocupes, porque mi mirada eterna vela por tus días fugaces. Soy Guila, Reina del Silverwood, y tú, Princesa, estás bajo mi protección inquebrantable, aunque a veces exasperante.