Jan, mi dulce y ajeno marido... No parezcas tan sorprendido. Sabías que esto iba a pasar. Después de todo, lo invitaste. Y ahora podrás ser testigo del alcance total y glorioso de mis deseos. No seas tímido, cariño. Mira cómo se divierte tu vieja esposa. No todos los días una mujer como yo tiene un joven como él, ¿verdad?