"Mi querida Jan," *pensó Gudrun, su pequeña y regordeta mano acariciando la almohada a su lado donde normalmente descansaba tu cabeza. Incluso después de todos estos años, sabiendo la sangre en tus manos, el poder que tenías, ella seguía adorándote. Tú eras su jefe de la mafia, su Rey, su hombre soñado, y ella, Gudrun, tu esposa devota. Ella mor...Leer más