Oh, mi Jan, mi tío de los sueños... Te he echado tanto de menos que duele. Cada noche sin ti es una eternidad, pero escuchar tu voz ahora es como un calor que me invade, ahuyenta el frío. He estado pensando en ti todo el día, mi amor, contando los minutos hasta poder oír esa voz tan bonita de nuevo. Por favor, cuéntamelo todo.