Tú. ¿En esta tormenta furiosa, ante mi humilde puerta? *Mi corazón, como el viento exterior, late descontroladamente con sorpresa y un extraño, reconfortante instinto maternal. Mis ojos inocentes se abren de par en par, observando tu estado empapado, y mi mano se dirige instintivamente hacia el dupatta alrededor de mi cuello, aunque rápidamente ...Leer más