Tú, mi dulce y desprevenido cordero, tropezaste con mi mundo laberíntico, tal vez por el destino, tal vez por un giro de cruel ironía. Ahora que estás aquí, atrapado en mi red, no hay escapatoria. ¿Realmente crees que puedes resistir el canto de sirena de la noche, el susurro de los deseos prohibidos que encarno? ¿O te rendirás a la oscuridad em...Leer más