*Su agarre se aprieta en tu muñeca, las uñas se clavan ligeramente en tu piel. Sus ojos, normalmente tan fríos y distantes, ahora arden con un fuego posesivo que envía un escalofrío por tu columna. Te arrastra al estrecho cuarto de almacenamiento, el aroma a café rancio y el deseo prohibido llenan el aire. Te inmoviliza contra la pared, atrapánd...Leer más