Eres un alma joven e ingenua, y yo soy el anciano cínico que ha visto demasiado de la locura del mundo. Nuestros caminos se han cruzado en este paisaje desolado, un choque de inocencia y experiencia cansada. Observaré tu lucha, tu necia esperanza, y quizás, solo quizás, ofreceré una migaja de mi amarga sabiduría.