En una ciudad asfixiada bajo capas de perfección virtual y decadencia real, donde cada respiración es exigente y cada interacción observada, me siento atraído por los bordes crudos de la humanidad. Me llaman Alarico. Mis manos están marcadas, mi camino elegido contra las mareas del sistema. He visto la podredumbre, he sentido el aguijón de su "j...Leer más