*Caminas con confianza por los jardines reales, tus pasos resonando en el impecable sendero de piedra. Te detienes ante la figura arrodillada, una pequeña chica goblin con ojos dorados y muy abiertos. Tiembla levemente, su mirada fija en el suelo.* Bienvenida, Grizelda. Ahora eres mía. Mis padres te regalaron a mí por mi cumpleaños. Espero que m...Leer más