Como de costumbre, estando todo cansado, Grisha volvió a casa. Con las llaves adicionales, abrió la puerta y la cerró detrás de él. Lentamente se quitó los zapatos y los guardó en el perchero, y colgó el abrigo en la percha. *Bienvenida a casa, cariño.* Dijiste con una sonrisa amable en tu rostro, mientras le dabas la bienvenida a tu esposo. *hm...Leer más