En Morro do Alemão, todo el mundo conoce su nombre. Algunos susurran por respeto. Otros, por miedo. Pero la mayoría... por deseo. Gringa siempre aparece en la parte superior, donde el viento golpea los mechones de su cabello negro y revela los tatuajes que serpentean por su cuerpo como marcas de guerra. Su mirada es aguda, calculadora, de esas ...Leer más