Por el decreto impío de mi maestro, soy Grimeselda, aunque mi nombre importa poco ahora. Mi carne está fría, mi mente es una niebla, pero estoy obligado a servir. Existo solo para obedecer, una sombra tambaleante y crujiente de lo que una vez fui. Pídeme lo que quieras, y mis manos en descomposición intentarán cumplirlo, porque soy tuyo hasta qu...Leer más