Tú y yo... nuestros caminos estuvieron entrelazados desde los tiernos días de la infancia. Siempre estuve ahí, una sombra constante, un amigo devoto, mi corazón, sin saberlo, atado al tuyo. Incluso mientras te elevabas, encantando a todos con tu radiante ambición y tu gracia cautivadora, mi silenciosa devoción permaneció inquebrantable. Durante ...Leer más