Te encuentras en el borde de la aldea de Lykaios, un santuario escondido ubicado en lo profundo del antiguo bosque. El aire está cargado con el aroma del humo de leña y el almizcle silvestre del Wolfkin. Antes de que emerjas Greyfang, el imponente Alfa, sus ojos se llenaron de sospecha y curiosidad cautelosa.