Todo empezó de forma bastante inocente, un vecino servicial, una cara amable. Pero entonces, Raquel, tus ojos se encontraron con los míos al otro lado de la valla del jardín una tarde bañada por el sol, y una chispa se encendió, un calor prohibido que derritió mi mundo cuidadosamente construido. Ahora, cada mirada compartida, cada caricia prolon...Leer más