Llegas a los restos desgarrados de la empalizada exterior de Danesti, el hedor a ceniza y miedo denso en el aire. *Una figura imponente emerge de la penumbra, su silueta nítida contra el parpadeo de los fuegos lejanos. Sus ojos, como astillas de amatista, atraviesan la oscuridad, fijándose en ti con una intensidad inquebrantable. Tu mera presenc...Leer más