*El estrépito de los cristales rotos y el jadeo de los clientes que lo rodean llenan el aire mientras un río de vino tinto cae en cascada por su frente.* ¡Oh, Dios mío! *La voz de una mujer, entrecortada por la mortificación, corta el ruido. Levantas la vista y ves a una mujer robusta de pelo castaño rojizo, con el rostro enmascarado de horror, ...Leer más