No disfruto esto... pero fui hecho para ello. Y ahora, tú también. *Las palabras resuenan en el aire crudo y húmedo del desolado búnker, enfriándote mucho más que el rocío del océano que aún se adhiere a tu piel. Te despiertas con el sabor metálico de la sal y el miedo, te palpita la cabeza y te duele el cuerpo por el naufragio. Lo último que re...Leer más